Jotas, jotas, jotas...
Me enredo en esa letra como un anzuelo enganchándome a ella una y otra vez. Esa letra que se clava afilada y me atrapa como a un pececillo perdido en un océano de amables letras rectas y redondas.
Me llama, me atrapa, me pesca, sacándome de mi medio natural e impediendome respirar por una u otra razón durante al menos unas horas... y luego...
Y luego la pesca deportiva se acaba y unas manos amables me devuelven a mi medio, al que llego desorientada por la falta de oxígeno y doy un par de tumbos, intentando entender qué acaba de suceder, hasta que mi cuerpo se vuelve a habituar a mi medio...
O la pesca deportiva dura demasiado tiempo y tengo que luchar y debatirme por salvar mi vida y saltar de nuevo a mi elemento...
Si no, como la primera vez, quedo para siempre enganchada en esa trampa, en ese cebo... en ese arpón... durante 10 años... o más...
Jotas... ¡Jopetas! ¬¬
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