Como la de quererte. Aún ahora. Como la de cogernos de la mano. Como la de besarnos. Como la de dormir encajados en uno en el otro. Como la de hacer el amor, incluso en los peores sitios, en los peores momentos, y sentir que mi vida se me va a tus manos con esa mezcla de fascinación y terror. Ese punto, ese momento, en el que recordé tantas cosas y pensé que tal vez nunca debiésemos estar juntos de nuevo. Y que desapareció... en cuanto la ropa volvió a mi cuerpo... en cuanto por fin estuvimos solos...
En cuanto sólo quedaste tú. Sólo tú. El único que mi mente acepta. El único futuro que es capaz de imaginar.
Viejas costumbres.
Como las de darme cuenta de que es imposible... y aún así seguir queriéndote...
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