lunes, diciembre 13, 2010

Camas

Líquidos y sudores. Y promesas y súplicas veladas. Medio mentira, medio reales. Y besos. Y orgasmos. Y miradas. Cócteles de rencor mezclado con deseo. De añoranza. De cariño. De "te odios". De "cuánto te eché de menos".

Déjate una prenda... y cuando vuelvas a buscarla, deja otra... y después el cepillo de dientes...

Y dormirse, medio abrazados... después de tanto tiempo...

Y abrir los ojos y oir su respiración. Y buscar a tientas el reloj con la mirada y la ropa por el suelo.

- ¿Ya te vas?
- Sí, me voy a ir.
- ¡Qué guapa!

Uno, dos, tres besos.

- Hablamos.

Y la ciudad te envuelve con su manto de oscuridad. Al menos aún es de noche...

Un pájaro canta en cualquier rama, en cualquier parque. ¡Shhhhhhhhh! ¡Duérmete, joder, que aún es de noche!

Llegar a casa. Esparcir la ropa por el suelo del baño y regalarse con un poco de agua fresca y jabón.

Y meterse en cama. A su lado.

- Buenas noches, princesa, ¿lo pasaste bien?
- Sí, muy bien.
- Te eché de menos...

Y dormirse... medio abrazados...