No supo durante cuanto tiempo se precipitó al vacío... Y de pronto el golpe seco le nubló la vista y perdió el sentido...
Poco a poco recuperó la consciencia de su existencia. De su cuerpo. Su dolorido cuerpo. Respiró pronfudamente y un olor a hierba mojada tostada por el calor del atardecer le llenó los pulmones. Intentó abrir los ojos, pero el sol la cegó... Tan sólo sus oídos detectaron en la lejanía un murmullo de maullidos, aullidos y suaves gemidos.
Intentó moverse. Levantarse.
Una punzada en las sienes la volvió a tumbar en el suelo.
-Sh... Tranquila pequeña...
Una voz clara, cristalina como el agua del norte, meció sus cabellos como una suave brisa.
-Tranquila... todo está bien ahora...
Ahora unas manos, unas suaves y pequeñas manos, como de niña, acariciaron sus ojos con ternura y el terciopelo de unos labios suaves rozó suavemente los suyos. Y el dolor se desvaneció.
Volvió a intentar abrir los ojos y sólo logró llegar a vislumbrar una imagen, la imagen de unos profundos ojos azules llenos de centellas mirándola con ternura.
-Bienvenida, pequeña. Bienvenida al Mundo de mis Fantasías...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada