Ayer David vino a dormir y después de algunos juegos y cena nos tiramos en los colchones para ver Up. Los cinco primeros minutos, como siempre, hicieron un nudo en mí y después me dejé poco a poco llevar de nuevo a ese mundo de fantasí... ¡Squirrel! de fantasía. Nuestros ojos se fueron poco a poco cerrando, los de él más rápido que los míos, y medio despierta medio en sueños, las imágenes se sucedieron y se mezclaron con los recuerdos, y cuando él leyó el libro de aventuras... me acordé de ti... Y no pude evitar echarme a llorar.
Porque esas palabras, esa frase, formaron una vez parte de nuestra historia y estarán probablemente todavía escritas en algún sitio en una tarjeta azul con la frase "Bom voyage" en letras azules. Y todo lo que sentí en ese momento, mientras te daba esa tarjeta, volvió a mí.
Esa noche amarga y dulce, esos últimos días, en los que pensaba que no te iba a volver a ver en mi vida, en los que atesoraba cada segundo de estar a tu lado como si en ello me fuese la vida mientras intentaba que los recuerdos fuesen hermosos y que tú fueses feliz.
Lloré. Lloré por haberte perdido. Lloré de nuevo todas y cada una de las lágrimas que derramamos en el aeropuerto. Caían silenciosamente por mi cara mientras las aventuras y los colores continuaban pasando por la pantalla mientras el aire se negaba a salir. Lloré por cada uno de los abrazos que creí que no te volvería a dar...
Y después lloré por cada uno de los escasos minutos de besos y abrazos que nos reencontraron y por cada uno de los besos que nos mandamos por la webcam. Lloré feliz. Porque a pesar de todo, sigues ahí, a mi lado.
Y no podía creer mi suerte... :*********
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