Pokéwalker, you're my new best friend! dice: But even with weak pokemon you can hit him a little. His status stays the same every time you see him after.
Princesa de los Hielos Sempiternos dice: But it's Entei! I dont wanna hurt him! Why would he want to be with me if i do so?
Pokéwalker, you're my new best friend! dice: Because... that's how pokemon are... They like tough love.
¿Pero cómo? ¿Por qué? El motivo más pequeño me hace volver a reflexionar sobre nuestro mundo.
Hay, por lo menos, dos modos de llegar a la dominación: el amor y el dolor, del mismo modo que hay, entre muchos otros, al menos esos dos tipos de Amos. Al final toda dominación conlleva ambos, y sin embargo, la relación será completamente distinta según el método que se utilice para acercarse al sumiso.
El método "Pokewalker", ir debilitando a la presa poco a poco, constantemente, con nuestros ataques hasta que esta caiga desmayada en nuestro poder, llevará consigo una relación en la que el sumiso ha sido completamente dominado, vencido, y por ello, desprovisto para siempre de su voluntad y libertad, y es por ello que debe obedecer sin reparos la voluntad del vencedor.
En cuanto al método "Princesa", el Amo procura acercarse a la presa luciéndose poderoso, pero sin atemorizarlo... Haciendo que la presa empiece a sentirse observada y estudiada por esa poderosa presencia. Esto no quiere decir mostrarse nunca débil, al contrario, se le debe dejar bien claro desde el principio todo nuestro poder y nuestra fuerza, se le debe informar, en un ambiente tranquilo, de nuestras andanzas y nuestras exigencias de un modo atrayente y fascinante... Despertando su curiosidad... Dedicándole un tiempo precioso. Convirtiéndonos en su refugio, en su abrigo, en su huida...
Poco a poco, la presa no tardará en sentirse mágicamente atraída por nuestra presencia, a contar los segundos antes del siguiente encuentro con nuestra turbadora pero reconfortante presencia, a sentir cómo cada instante con nosotros es un tesoro, un fugaz momento de felicidad eterna. Es ahí donde el Amo debe empezar a controlar el tiempo de exposición. Alargando los encuentros para absorverlo completamente, acortándolos para hacerle desear más.
Y un buen día, su mente llena de nuestras historias y fantasías, su alma llena de nuestra reconfortante presencia, su cuerpo ansioso de nuestro tacto, no lo soportarán más y le rogarán a gritos que sea nuestro. Y ese día se nos entregará. Se nos entregará completa y libremente. Será completamente nuestro porque él así lo quiere. Dispuesto a hacer cualquier cosa por lograr nuestra felicidad.
Ambos válidos, dependiendo del tipo de relación y el objetivo. Pero yo soy una Princesa...
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